19/1/18

Las comunicaciones en Exo

Queríamos que en el universo de Exo se pudiera viajar en cortos periodos de tiempo y hablé de ello en un artículo (el viaje espacial en Exo), pero eso nos llevó a una nueva complicación. La materia viajaba a mayor velocidad que la luz, pero qué pasaba con la luz o, mejor dicho, con las ondas electromagnéticas. ¿Cómo podrían comunicarse los planetas a distancias estelares? Y sí, teníamos claro que era necesario que esa comunicación existiera.



Como ya comenté, en Exo existe la razón oficial (la necesidad) y la explicación oficial (cómo funciona) que, en ocasiones roza la especulación aventurada. En este caso, acudimos a las partículas con entrelazamiento cuántico para explicar la comunicación instantánea, los ansibles o, como los llamamos en Exo, los EPR. Cuando decidimos utilizarlas, el concepto de estas partículas era muy teórico, aunque se había trabajado mucho en ellas y en los últimos años, tras la publicación de Exo, se han realizado varios experimentos que demuestran las hipótesis iniciales (se sigue trabajando en ello).

6/1/18

Confesiones de un lector


Desconfío de los libros en los que el nombre del autor aparece en letras más grandes que el título. La sensación que tengo es que me estás vendiendo un producto y no un libro. La desconfianza es mayor si el autor es famoso desde hace poco o alguien que no he tenido oportunidad de leer. Y se vuelve paranoica si el nombre de la portada no es el autor, sino un referente en plan «Relatos inspirados por LOVECRAFT» (o por Asimov o por Tolkien).

No me gustan las enelogías (dícese de sagas con un número indeterminado de libros) inconclusas. No me da miedo empezar a leer historias que tienen varios libros, pero no las empiezo hasta que están todos publicados. Malas experiencias con historias sin terminar, terminadas por otros autores o abandonadas por la editorial que las traduce. No incluyo en este tipo a las sagas del mismo personaje, pero con novelas conclusivas (tipo Honor Harrington de David Weber, Dresden de Jim Butcher y similares) o novelas que comparten universo (tipo La Cultura de Ian M. Banks); estas no me importa leerlas sin esperar a que concluyan.

10/11/17

El día de las librerías

Me he enterado, no hace mucho, que hoy es el día de las librerías. Debo adelantar, antes de que sigas leyendo, que eso del «día de...» es algo que no me llama mucho la atención (salvo que sea el Día D, pero esa es otra historia). Siempre he pensado que si algo merece que lo reivindiquemos, debemos hacerlo todos los días, no solo uno. No vale de nada comprarse un libro solo el día del libro.


26/10/17

El viaje espacial en Exo

Cuando se desarrolló la ambientación de Exo, teníamos claro que queríamos una galaxia poblada y que los viajes espaciales fueran rápidos. Aunque la idea de un imperio a velocidades sublumínicas puede ser muy atractiva para un relato o una novela, parecía complicado hacer atractivo una ambientación en la que cada viaje supondría despedirte de todos tus conocidos y amigos. En la Tierra ha habido imperios cuyas comunicaciones tardaban semanas o meses en recorrer todo el territorio, pero a niveles galácticos, estaríamos hablando de años, muchos años. Teníamos claro, por tanto, que queríamos viajes a mayor velocidad que la luz.

Portada del juego Exo (fragmento). Autor Hugo Serrano

Casi todo en Exo tiene una razón oficial (queríamos viajes a escala humana) y una razón técnica; buscábamos una explicación científica que aparentara ser cierta (no siempre lo era y han pasado casi 20 años con lo que en algunas cosas la ciencia nos ha quitado la ilusión). La ecuación que impide alcanzar la velocidad de la luz (un tema de masas infinitas) en realidad no dice que no se pueda ir a velocidades superiores a la de la luz, solo dice que no se puede ir a la velocidad de la luz y nuestro planteamiento fue que nuestras naves alcanzaban esas velocidades sin pasar por la velocidad de la luz; es decir, haciendo saltos de velocidad sin pasar por la velocidad prohibida. ¿Y cómo lo conseguimos?

17/10/17

Lo que pierdes al escribir

Ayer por la noche participé en una tertulia en el podcast de la Base Secreta (si la quieres escuchar entera) y comentamos una cosa que creo se cuenta pocas veces. Nos preguntaron si apreciábamos la parte técnica de los libros que leíamos y yo respondí que sí, que lamentablemente sí.
Gráfico de la trama de una historia - Ilustración de Kamchatka CC BY-SA 3.0

12/10/17

¿Estamos locos?

Hace unas semanas pensaba en la novela «El Destructor de Estrellas» que tendré que empezar a mover en breve y me topé con una serie de recomendaciones sobre como presentar un manuscrito a una editorial. Al principio me agradó la coincidencia de tiempos y agradecí que se hubieran tomado la molestia de escribir sobre ello. Sigo pensando que es una buena idea hacer este tipo de artículos y recomendaciones, pero debo decir que cuando terminé de leer me dije: ¿estamos locos?

¡No ha respetado el interlineado!

27/7/17

Mi paso por el Celsius 232

Allí estuve y volví muy contento de la experiencia (y cansado, pero eso es culpa mía). No puedo compararlo con otros años porque ha sido mi primera vez, pero si puedo compararlo con otros eventos y es uno de los mejores a los que he asistido (lo que incluye las Hispacon, me temo, pero no el Festival de Fuenlabrada que es una deuda que tengo). Me había quedado con ganas de ir el año pasado, pero este tuve la suerte de que me invitaran por esas cosas de rol que también hago.

Las casetas del Celsius.
Para quién no hayáis estado, el Celsius se celebra en la calle, en una plaza, con varias casetas de madera, una carpa con más stand y una sala de charlas (que a veces se les queda pequeña), unos soportales donde se pone las firmas, la ludoteca y se juegan las partidas y un edificio anexo en el que se usan algunas salas para las charlas. Creo que la ubicación, muy abierta al público, es un acierto. A diferencia de otros eventos que se encierran en edificios, que se esconden, este se muestra y hace que por la calle no solo te encuentres a los grupos de siempre, sino a un gran número de curiosos. No sé si todos eran de Avilés, pero si me dio la impresión que la ciudad se vuelca con el Celsius. Y la organización les corresponde haciendo actividades para ellos (como el cine al aire libre o talleres para niños).

La carpa desde la mesa, al fondo más stand.
Confieso que cuando vi el programa de actividades me dio un poco de miedo; todas las charlas podían resumirse en un «he venido a hablar de mi libro», no había ningún «estudio de los verbos irregulares preposicionales en la obra de Sanderson». Debo decir que me equivoqué, de lo que me alegro mucho. Los organizadores del Celsius tienen a una serie de presentadores (sospecho que la mayoría son parte de la organización) que se encargan de presentar y conducir las charlas y hacer las preguntas pertinentes para que el ponente hable de cosas interesantes (además de su libro). Yo tuve la suerte de contar con Jorge Etchegoyen en mis tres charlas y fue un lujo, pero vi la misma estrategia en las otras charlas a las que acudí como oyente. No sé si el Celsius ha tenido suerte con sus presentadores o les ha dado un cursillo sobre cómo gestionar una charla, pero funciona. Todas las charlas a las que fui, fueron amenas, pero creo que una de las mejores pruebas de ello es la gran cantidad de gente que asistía a ellas. Y una cosa que me sorprendió bastante es que la edad era bastante baja; mucho lector joven en las charlas lo que, sin duda, es una agradable noticia.

A mí me gusta mirar los libros, ver las portadas, ver los títulos, ver las tendencias y si alguno me llama la atención pues pregunto o lo hojeo; no soporto que el tendero me aborde, me pregunte, me acose. En general todos los stands eran muy atentos y apetecía visitarlos varias veces (saludos a Ediciones Cerbero y Hangar Rebelde), pero había dos casetas con una estrategia de abordarte, preguntarte y recomendarte libros que ni siquiera te interesan que espantaban a la gente. Y no, «es el nuevo Juego de Tronos español» no es una buena estrategia comercial. No diré sus nombres para no hacerles publicidad, pero sé que no fui el único que se sintió molesto. El año que viene no me pillan.

He venido a hablar de mi libro.
Espero que mi participación en el Celsius haya sido del agrado de los asistentes a las charlas. Me encontré muy a gusto, surgieron temas interesantes y me obligaron a pensar en cosas que nunca había tomado en consideración (como cuáles consideraba yo que eran los juegos más representativos de cada época y por qué). Me hicieron firmar libros (lo que siempre alimenta el ego del escritor) y compartí dos de mis charlas con Dhaunae de Vir (todo un lujo constatar su pasión por su trabajo). También hice una partida de Comandos de Guerra en los soportales (¡rol en la calle!) y acabé muy contento, unos jugadores estupendos y una muy buena experiencia.

Gabriella y Cotrina, unos maestros en muchos aspectos.
Como he comentado, el Celsius está en la calle y la plaza donde se hace está rodeada de bares con terrazas, un acierto también. Siempre estaban llenas con gente hablando de literatura y de libros. Lástima que esas conversaciones no se graben porque algunas fueron muy interesantes. Añoro el Celsius, sus libros, sus cervezas en las terrazas y el verano por debajo de los 30º; creo que volveré el año que viene.

Nota: las fotos las ha publicado Celsius en su cuenta de twitter. Suyo es el mérito, si queréis ver más fotos, artículos y comentarios: https://twitter.com/festivalcelsius