10/11/17

El día de las librerías

Me he enterado, no hace mucho, que hoy es el día de las librerías. Debo adelantar, antes de que sigas leyendo, que eso del «día de...» es algo que no me llama mucho la atención (salvo que sea el Día D, pero esa es otra historia). Siempre he pensado que si algo merece que lo reivindiquemos, debemos hacerlo todos los días, no solo uno. No vale de nada comprarse un libro solo el día del libro.


26/10/17

El viaje espacial en Exo

Cuando se desarrolló la ambientación de Exo, teníamos claro que queríamos una galaxia poblada y que los viajes espaciales fueran rápidos. Aunque la idea de un imperio a velocidades sublumínicas puede ser muy atractiva para un relato o una novela, parecía complicado hacer atractivo una ambientación en la que cada viaje supondría despedirte de todos tus conocidos y amigos. En la Tierra ha habido imperios cuyas comunicaciones tardaban semanas o meses en recorrer todo el territorio, pero a niveles galácticos, estaríamos hablando de años, muchos años. Teníamos claro, por tanto, que queríamos viajes a mayor velocidad que la luz.

Portada del juego Exo (fragmento). Autor Hugo Serrano

Casi todo en Exo tiene una razón oficial (queríamos viajes a escala humana) y una razón técnica; buscábamos una explicación científica que aparentara ser cierta (no siempre lo era y han pasado casi 20 años con lo que en algunas cosas la ciencia nos ha quitado la ilusión). La ecuación que impide alcanzar la velocidad de la luz (un tema de masas infinitas) en realidad no dice que no se pueda ir a velocidades superiores a la de la luz, solo dice que no se puede ir a la velocidad de la luz y nuestro planteamiento fue que nuestras naves alcanzaban esas velocidades sin pasar por la velocidad de la luz; es decir, haciendo saltos de velocidad sin pasar por la velocidad prohibida. ¿Y cómo lo conseguimos?

17/10/17

Lo que pierdes al escribir

Ayer por la noche participé en una tertulia en el podcast de la Base Secreta (si la quieres escuchar entera) y comentamos una cosa que creo se cuenta pocas veces. Nos preguntaron si apreciábamos la parte técnica de los libros que leíamos y yo respondí que sí, que lamentablemente sí.
Gráfico de la trama de una historia - Ilustración de Kamchatka CC BY-SA 3.0

12/10/17

¿Estamos locos?

Hace unas semanas pensaba en la novela «El Destructor de Estrellas» que tendré que empezar a mover en breve y me topé con una serie de recomendaciones sobre como presentar un manuscrito a una editorial. Al principio me agradó la coincidencia de tiempos y agradecí que se hubieran tomado la molestia de escribir sobre ello. Sigo pensando que es una buena idea hacer este tipo de artículos y recomendaciones, pero debo decir que cuando terminé de leer me dije: ¿estamos locos?

¡No ha respetado el interlineado!

27/7/17

Mi paso por el Celsius 232

Allí estuve y volví muy contento de la experiencia (y cansado, pero eso es culpa mía). No puedo compararlo con otros años porque ha sido mi primera vez, pero si puedo compararlo con otros eventos y es uno de los mejores a los que he asistido (lo que incluye las Hispacon, me temo, pero no el Festival de Fuenlabrada que es una deuda que tengo). Me había quedado con ganas de ir el año pasado, pero este tuve la suerte de que me invitaran por esas cosas de rol que también hago.

Las casetas del Celsius.
Para quién no hayáis estado, el Celsius se celebra en la calle, en una plaza, con varias casetas de madera, una carpa con más stand y una sala de charlas (que a veces se les queda pequeña), unos soportales donde se pone las firmas, la ludoteca y se juegan las partidas y un edificio anexo en el que se usan algunas salas para las charlas. Creo que la ubicación, muy abierta al público, es un acierto. A diferencia de otros eventos que se encierran en edificios, que se esconden, este se muestra y hace que por la calle no solo te encuentres a los grupos de siempre, sino a un gran número de curiosos. No sé si todos eran de Avilés, pero si me dio la impresión que la ciudad se vuelca con el Celsius. Y la organización les corresponde haciendo actividades para ellos (como el cine al aire libre o talleres para niños).

La carpa desde la mesa, al fondo más stand.
Confieso que cuando vi el programa de actividades me dio un poco de miedo; todas las charlas podían resumirse en un «he venido a hablar de mi libro», no había ningún «estudio de los verbos irregulares preposicionales en la obra de Sanderson». Debo decir que me equivoqué, de lo que me alegro mucho. Los organizadores del Celsius tienen a una serie de presentadores (sospecho que la mayoría son parte de la organización) que se encargan de presentar y conducir las charlas y hacer las preguntas pertinentes para que el ponente hable de cosas interesantes (además de su libro). Yo tuve la suerte de contar con Jorge Etchegoyen en mis tres charlas y fue un lujo, pero vi la misma estrategia en las otras charlas a las que acudí como oyente. No sé si el Celsius ha tenido suerte con sus presentadores o les ha dado un cursillo sobre cómo gestionar una charla, pero funciona. Todas las charlas a las que fui, fueron amenas, pero creo que una de las mejores pruebas de ello es la gran cantidad de gente que asistía a ellas. Y una cosa que me sorprendió bastante es que la edad era bastante baja; mucho lector joven en las charlas lo que, sin duda, es una agradable noticia.

A mí me gusta mirar los libros, ver las portadas, ver los títulos, ver las tendencias y si alguno me llama la atención pues pregunto o lo hojeo; no soporto que el tendero me aborde, me pregunte, me acose. En general todos los stands eran muy atentos y apetecía visitarlos varias veces (saludos a Ediciones Cerbero y Hangar Rebelde), pero había dos casetas con una estrategia de abordarte, preguntarte y recomendarte libros que ni siquiera te interesan que espantaban a la gente. Y no, «es el nuevo Juego de Tronos español» no es una buena estrategia comercial. No diré sus nombres para no hacerles publicidad, pero sé que no fui el único que se sintió molesto. El año que viene no me pillan.

He venido a hablar de mi libro.
Espero que mi participación en el Celsius haya sido del agrado de los asistentes a las charlas. Me encontré muy a gusto, surgieron temas interesantes y me obligaron a pensar en cosas que nunca había tomado en consideración (como cuáles consideraba yo que eran los juegos más representativos de cada época y por qué). Me hicieron firmar libros (lo que siempre alimenta el ego del escritor) y compartí dos de mis charlas con Dhaunae de Vir (todo un lujo constatar su pasión por su trabajo). También hice una partida de Comandos de Guerra en los soportales (¡rol en la calle!) y acabé muy contento, unos jugadores estupendos y una muy buena experiencia.

Gabriella y Cotrina, unos maestros en muchos aspectos.
Como he comentado, el Celsius está en la calle y la plaza donde se hace está rodeada de bares con terrazas, un acierto también. Siempre estaban llenas con gente hablando de literatura y de libros. Lástima que esas conversaciones no se graben porque algunas fueron muy interesantes. Añoro el Celsius, sus libros, sus cervezas en las terrazas y el verano por debajo de los 30º; creo que volveré el año que viene.

Nota: las fotos las ha publicado Celsius en su cuenta de twitter. Suyo es el mérito, si queréis ver más fotos, artículos y comentarios: https://twitter.com/festivalcelsius 

10/7/17

Juan Carlos y el Celsius 232


Me han invitado a asistir al Celsius 232 (un detalle) donde participaré en algunas charlas y realizaré alguna partida de rol. Estoy especialmente contento porque aunque ya me habían invitado en alguna ocasión a algún certamen de literatura, tenía muchas ganas de conocer el Celsius (la Semana Negra, cuando estuve, me desilusionó mucho). Así que para allá iré del 19 al 22 de julio (en pocos días ya).

Participaré como ponente en estas charlas:

  • Encuentro Sombra (Jueves 20 a las 11:30). Me han dicho que me harán preguntas incómodas sobre mi faceta de escritor, editor y distribuidor. Es lo mal de hacer tantas cosas, que pueden preguntarte muchas cosas incómodas.
  • Mesa Redonda «Comunidades de Rol: Biblioteca Oscura y Sombra» (Jueves 20 a las 18:10). En esta charla también estará Dhaunae de Vir. Me han invitado para que hable de nuestra experiencia con las Ambientaciones Dinámicas y como las gestionamos. Aprovecharé para hablar de nuestro próximo proyecto en este campo al que llamamos Juego Compartido.
  • Mesa Redonda «Nuestros 40 años de rol» (Viernes 21 a las 11:30). Según me han contado, esta es una charla que hacen todos los años en la que los invitados comentan juegos de diferentes épocas y porque consideran que son relevantes para el rol. Comparto mesa también con Dhaunae de Vir y aún tengo que decidir cuáles serán mis juegos de referencia (nunca había pensado en ello).

Encontraréis todas las charlas de juegos del Celsius en este enlace. Y si queréis conocer más detalles de Celsius, esta es su página: celsius232.es.

Además de la charla y de la partida (aún no sé el horario de esta) estaré estos días por allí, así que si alguno quiere pasarse a saludar (o a conocer mis libros), puede pasarse por el stand de Hangar Rebelde en la misma feria. No voy a estar allí permanentemente (mis libros sí), pero ellos sabrán donde estaré. De todas formas, soy fácil de reconocer: soy el del sombrero blanco con cara de estar perdido.

Firmando libros en la Feria del Libro de Madrid con Atlántica (y Cthulhu)

4/7/17

Marca: La Guerra del Retorno

Hace muchos años, a pesar de mi ateísmo militante de aquellos tiempos, me hice una pregunta como una hipótesis: ¿Y si el salto de las religiones politeístas a las monoteístas fuera de verdad? ¿Y si los dioses hubieran combatido entre ellos, en plan nórdico o griego, hasta que solo quedó uno de ellos? ¿Y si hubiera sido verdad? Fruto de esa idea fue el germen de una idea, de un mundo de fantasía que me obsesionó bastante tiempo. He vuelto a toparme con la vieja carpeta donde está contenido todo este mundo y el recuerdo me ha hecho escribir esta entrada.

La vieja carpeta

Llamé Marca al mundo porque los territorios humanos recibían el nombre de "marcos", un trasunto de naciones, pero luego descubrí que Marca era sólo el nombre de uno de los tres continentes de ese mundo que compartían una zona helada en el norte del mismo y se estiraban, más o menos alargados, hacia el ecuador del mundo. El mapa del mundo parecía un trébol (o una garra), pero nunca llegué a detallarlo del todo, solo el continente original, aunque este, por esas cosas de la inexperiencia llegué a trabajarlo mucho: genealogías, mapas climáticos, idiomas, batallas, etc. Pasé mucho más tiempo creando el mundo que escribiéndolo y no lo hice de una forma disciplinada, como trabajo ahora, sino en los ratos que tenía entre clase y clase, en casa y demás. La carpeta está llena de cuadernos con notas, con dibujos (muy malos), incluso tengo una libreta con un idioma entero con diez declinaciones para los sustantivos y cinco para los verbos (hoy me parece impresionante que llegara a hacer algo así con lo mal que se me daba el latín). Podría decir que tanto trabajo fue culpa del rol, al que ya jugaba, pero la verdad es que nunca jugué partida alguna en este mundo (tenía otro para ello, Eriloe) y creo que fue debido a la estúpida creencia, de aquellos años, que la creación rolera no estaba a la altura de la creación literaria, que si jugaba en Marca la mancharía. Hoy ya no pienso así, pero sigo encontrándome mucha gente que comete el mismo error que yo cometí.

Genealogías, mapas, clima, etc.

La idea del mundo es que los elwees (así se llamaban los dioses a sí mismos en su idioma) decidieron crear cada uno una especie para poblar el mundo que ellos habían creado, pero había una serie de «normas creativas» para evitar trampas (y para evitar que ninguna de las criaturas les quitara el puesto). El caso es que ninguno de los elwees fue fiel al pacto y se saltaron las normas como quisieron. Entonces Dôr, que era el dios supremo, decretó que la tierra la heredaría la raza que sobreviviera. Toda la historia del mundo es una guerra, más o menos continua, en la que algunas razas se extinguen y los elwees van muriendo. La novela que escribí, la Guerra del Retorno, hablaba de los últimos años de ese mundo, de cuando la última de las razas consigue imponerse a las demás y todos los elwees menos uno han desaparecido. La novela tiene muchas referencias cristianas, aunque no religiosas, y como una vez la describí: Marca es la mitología antes del paraíso.

La novela no ha tenido una trayectoria feliz. La construcción del mundo se llevó más tiempo que la escritura y al final la escribí porque una editorial me pidió una novela de fantasía y me dije que era el momento. Me costó acabarla (una vez supe lo que iba a pasar, perdí interés por escribirlo), pero acabé haciéndolo. Por desgracia, la editorial que me había hecho el encargo cambió de opinión con respecto a la edición de novelas (no había tenido fortuna con las publicaciones previas) y la historia se quedó en un limbo unos años (mientras duró el contrato). Llegué a la fase final de un concurso y la he mandado, sin respuesta aún, a varias editoriales. Yo creo que es un buen texto, pero reconozco que la fantasía heroica no está muy de moda en la actualidad.

He visitado Marca en varias ocasiones con relatos e historias y un cuento ambientado en esa ambientación fue publicado en el Visiones 2004: Cerco y Caída de la Ciudad de Kurtion. No sé si los lectores de mi blog estarán interesados en oír hablar de Marca, pero si es así, quizás sus habitantes y sus historias vuelvan a aparecer por aquí. O quizás solo sea nostalgia.