12/10/17

¿Estamos locos?

Hace unas semanas pensaba en la novela «El Destructor de Estrellas» que tendré que empezar a mover en breve y me topé con una serie de recomendaciones sobre como presentar un manuscrito a una editorial. Al principio me agradó la coincidencia de tiempos y agradecí que se hubieran tomado la molestia de escribir sobre ello. Sigo pensando que es una buena idea hacer este tipo de artículos y recomendaciones, pero debo decir que cuando terminé de leer me dije: ¿estamos locos?

¡No ha respetado el interlineado!


Entiendo que un editor recibe demasiados manuscritos y me parece natural que establezca una serie de criterios para hacer una primera selección. Es natural que si en la primeras páginas el autor muestra un total desprecio hacia la ortografía y la gramática, el editor asuma que no puede haber nada bueno en las siguientes; también lo es pedir las cosas en un formato estándar (.pdf, .doc, etc.); e incluso, en esta época en la que se exige a los escritores ser sus propios publicistas, puedo entender que el número de seguidores en twitter pueda ser un criterio de selección. Las recomendaciones que comentaba profundizaban hasta el punto de pedir formatos, tipos de letra, interlineados, sangrías, espacios entre párrafos y cosas así. Entendámonos, estas cosas las hemos heredado de cuando las páginas se componían tipo a tipo y las líneas de texto estaban soldadas a las planchas. Tengo algunos libros en casa donde las letras ondulan por las páginas, donde el formato es parte del mensaje, parte de la poesía. Me temo que esos textos nunca hubieran pasado los criterios de esta editorial.

Me parece muy bien que un editor quiera conservar los formatos tradicionales. Están muy estudiados, funcionan de verdad y estamos acostumbrados a ellos, pero no entiendo que la carga de preparar el texto para su edición recaiga ahora en el escritor. Ya te piden que esté corregido profesionalmente, incluso en el estilo, que tenga un informe de lectura, que tengas la promoción hecha en redes sociales, si además te piden que se lo des todo perfectamente preparado para positivar, ¿qué trabajo se está quedando el editor? Por eso pensé: ¿estamos locos?

Como he dicho, los editores deben tener criterios para seleccionar entre el gran número de manuscritos que les llegan, lo entiendo, pero, entre nosotros, si un texto tiene sangrías francesas o no, si tiene espacio entre párrafos o no o, si me apuras, si tiene guiones o rayas, no significa que el manuscrito sea mejor o peor. Un editor debe ser capaz de leer más allá de los convencionalismos de los formatos para seleccionar una obra. Y una vez seleccionada, que le diga al maquetador o al corrector de estilo que lo pongan al gusto de la editorial.