27/7/17

Mi paso por el Celsius 232

Allí estuve y volví muy contento de la experiencia (y cansado, pero eso es culpa mía). No puedo compararlo con otros años porque ha sido mi primera vez, pero si puedo compararlo con otros eventos y es uno de los mejores a los que he asistido (lo que incluye las Hispacon, me temo, pero no el Festival de Fuenlabrada que es una deuda que tengo). Me había quedado con ganas de ir el año pasado, pero este tuve la suerte de que me invitaran por esas cosas de rol que también hago.

Las casetas del Celsius.
Para quién no hayáis estado, el Celsius se celebra en la calle, en una plaza, con varias casetas de madera, una carpa con más stand y una sala de charlas (que a veces se les queda pequeña), unos soportales donde se pone las firmas, la ludoteca y se juegan las partidas y un edificio anexo en el que se usan algunas salas para las charlas. Creo que la ubicación, muy abierta al público, es un acierto. A diferencia de otros eventos que se encierran en edificios, que se esconden, este se muestra y hace que por la calle no solo te encuentres a los grupos de siempre, sino a un gran número de curiosos. No sé si todos eran de Avilés, pero si me dio la impresión que la ciudad se vuelca con el Celsius. Y la organización les corresponde haciendo actividades para ellos (como el cine al aire libre o talleres para niños).

La carpa desde la mesa, al fondo más stand.
Confieso que cuando vi el programa de actividades me dio un poco de miedo; todas las charlas podían resumirse en un «he venido a hablar de mi libro», no había ningún «estudio de los verbos irregulares preposicionales en la obra de Sanderson». Debo decir que me equivoqué, de lo que me alegro mucho. Los organizadores del Celsius tienen a una serie de presentadores (sospecho que la mayoría son parte de la organización) que se encargan de presentar y conducir las charlas y hacer las preguntas pertinentes para que el ponente hable de cosas interesantes (además de su libro). Yo tuve la suerte de contar con Jorge Etchegoyen en mis tres charlas y fue un lujo, pero vi la misma estrategia en las otras charlas a las que acudí como oyente. No sé si el Celsius ha tenido suerte con sus presentadores o les ha dado un cursillo sobre cómo gestionar una charla, pero funciona. Todas las charlas a las que fui, fueron amenas, pero creo que una de las mejores pruebas de ello es la gran cantidad de gente que asistía a ellas. Y una cosa que me sorprendió bastante es que la edad era bastante baja; mucho lector joven en las charlas lo que, sin duda, es una agradable noticia.

A mí me gusta mirar los libros, ver las portadas, ver los títulos, ver las tendencias y si alguno me llama la atención pues pregunto o lo hojeo; no soporto que el tendero me aborde, me pregunte, me acose. En general todos los stands eran muy atentos y apetecía visitarlos varias veces (saludos a Ediciones Cerbero y Hangar Rebelde), pero había dos casetas con una estrategia de abordarte, preguntarte y recomendarte libros que ni siquiera te interesan que espantaban a la gente. Y no, «es el nuevo Juego de Tronos español» no es una buena estrategia comercial. No diré sus nombres para no hacerles publicidad, pero sé que no fui el único que se sintió molesto. El año que viene no me pillan.

He venido a hablar de mi libro.
Espero que mi participación en el Celsius haya sido del agrado de los asistentes a las charlas. Me encontré muy a gusto, surgieron temas interesantes y me obligaron a pensar en cosas que nunca había tomado en consideración (como cuáles consideraba yo que eran los juegos más representativos de cada época y por qué). Me hicieron firmar libros (lo que siempre alimenta el ego del escritor) y compartí dos de mis charlas con Dhaunae de Vir (todo un lujo constatar su pasión por su trabajo). También hice una partida de Comandos de Guerra en los soportales (¡rol en la calle!) y acabé muy contento, unos jugadores estupendos y una muy buena experiencia.

Gabriella y Cotrina, unos maestros en muchos aspectos.
Como he comentado, el Celsius está en la calle y la plaza donde se hace está rodeada de bares con terrazas, un acierto también. Siempre estaban llenas con gente hablando de literatura y de libros. Lástima que esas conversaciones no se graben porque algunas fueron muy interesantes. Añoro el Celsius, sus libros, sus cervezas en las terrazas y el verano por debajo de los 30º; creo que volveré el año que viene.

Nota: las fotos las ha publicado Celsius en su cuenta de twitter. Suyo es el mérito, si queréis ver más fotos, artículos y comentarios: https://twitter.com/festivalcelsius