10/7/17

Juan Carlos y el Celsius 232


Me han invitado a asistir al Celsius 232 (un detalle) donde participaré en algunas charlas y realizaré alguna partida de rol. Estoy especialmente contento porque aunque ya me habían invitado en alguna ocasión a algún certamen de literatura, tenía muchas ganas de conocer el Celsius (la Semana Negra, cuando estuve, me desilusionó mucho). Así que para allá iré del 19 al 22 de julio (en pocos días ya).

Participaré como ponente en estas charlas:

  • Encuentro Sombra (Jueves 20 a las 11:30). Me han dicho que me harán preguntas incómodas sobre mi faceta de escritor, editor y distribuidor. Es lo mal de hacer tantas cosas, que pueden preguntarte muchas cosas incómodas.
  • Mesa Redonda «Comunidades de Rol: Biblioteca Oscura y Sombra» (Jueves 20 a las 18:10). En esta charla también estará Dhaunae de Vir. Me han invitado para que hable de nuestra experiencia con las Ambientaciones Dinámicas y como las gestionamos. Aprovecharé para hablar de nuestro próximo proyecto en este campo al que llamamos Juego Compartido.
  • Mesa Redonda «Nuestros 40 años de rol» (Viernes 21 a las 11:30). Según me han contado, esta es una charla que hacen todos los años en la que los invitados comentan juegos de diferentes épocas y porque consideran que son relevantes para el rol. Comparto mesa también con Dhaunae de Vir y aún tengo que decidir cuáles serán mis juegos de referencia (nunca había pensado en ello).

Encontraréis todas las charlas de juegos del Celsius en este enlace. Y si queréis conocer más detalles de Celsius, esta es su página: celsius232.es.

Además de la charla y de la partida (aún no sé el horario de esta) estaré estos días por allí, así que si alguno quiere pasarse a saludar (o a conocer mis libros), puede pasarse por el stand de Hangar Rebelde en la misma feria. No voy a estar allí permanentemente (mis libros sí), pero ellos sabrán donde estaré. De todas formas, soy fácil de reconocer: soy el del sombrero blanco con cara de estar perdido.

Firmando libros en la Feria del Libro de Madrid con Atlántica (y Cthulhu)

4/7/17

Marca: La Guerra del Retorno

Hace muchos años, a pesar de mi ateísmo militante de aquellos tiempos, me hice una pregunta como una hipótesis: ¿Y si el salto de las religiones politeístas a las monoteístas fuera de verdad? ¿Y si los dioses hubieran combatido entre ellos, en plan nórdico o griego, hasta que solo quedó uno de ellos? ¿Y si hubiera sido verdad? Fruto de esa idea fue el germen de una idea, de un mundo de fantasía que me obsesionó bastante tiempo. He vuelto a toparme con la vieja carpeta donde está contenido todo este mundo y el recuerdo me ha hecho escribir esta entrada.

La vieja carpeta

Llamé Marca al mundo porque los territorios humanos recibían el nombre de "marcos", un trasunto de naciones, pero luego descubrí que Marca era sólo el nombre de uno de los tres continentes de ese mundo que compartían una zona helada en el norte del mismo y se estiraban, más o menos alargados, hacia el ecuador del mundo. El mapa del mundo parecía un trébol (o una garra), pero nunca llegué a detallarlo del todo, solo el continente original, aunque este, por esas cosas de la inexperiencia llegué a trabajarlo mucho: genealogías, mapas climáticos, idiomas, batallas, etc. Pasé mucho más tiempo creando el mundo que escribiéndolo y no lo hice de una forma disciplinada, como trabajo ahora, sino en los ratos que tenía entre clase y clase, en casa y demás. La carpeta está llena de cuadernos con notas, con dibujos (muy malos), incluso tengo una libreta con un idioma entero con diez declinaciones para los sustantivos y cinco para los verbos (hoy me parece impresionante que llegara a hacer algo así con lo mal que se me daba el latín). Podría decir que tanto trabajo fue culpa del rol, al que ya jugaba, pero la verdad es que nunca jugué partida alguna en este mundo (tenía otro para ello, Eriloe) y creo que fue debido a la estúpida creencia, de aquellos años, que la creación rolera no estaba a la altura de la creación literaria, que si jugaba en Marca la mancharía. Hoy ya no pienso así, pero sigo encontrándome mucha gente que comete el mismo error que yo cometí.

Genealogías, mapas, clima, etc.

La idea del mundo es que los elwees (así se llamaban los dioses a sí mismos en su idioma) decidieron crear cada uno una especie para poblar el mundo que ellos habían creado, pero había una serie de «normas creativas» para evitar trampas (y para evitar que ninguna de las criaturas les quitara el puesto). El caso es que ninguno de los elwees fue fiel al pacto y se saltaron las normas como quisieron. Entonces Dôr, que era el dios supremo, decretó que la tierra la heredaría la raza que sobreviviera. Toda la historia del mundo es una guerra, más o menos continua, en la que algunas razas se extinguen y los elwees van muriendo. La novela que escribí, la Guerra del Retorno, hablaba de los últimos años de ese mundo, de cuando la última de las razas consigue imponerse a las demás y todos los elwees menos uno han desaparecido. La novela tiene muchas referencias cristianas, aunque no religiosas, y como una vez la describí: Marca es la mitología antes del paraíso.

La novela no ha tenido una trayectoria feliz. La construcción del mundo se llevó más tiempo que la escritura y al final la escribí porque una editorial me pidió una novela de fantasía y me dije que era el momento. Me costó acabarla (una vez supe lo que iba a pasar, perdí interés por escribirlo), pero acabé haciéndolo. Por desgracia, la editorial que me había hecho el encargo cambió de opinión con respecto a la edición de novelas (no había tenido fortuna con las publicaciones previas) y la historia se quedó en un limbo unos años (mientras duró el contrato). Llegué a la fase final de un concurso y la he mandado, sin respuesta aún, a varias editoriales. Yo creo que es un buen texto, pero reconozco que la fantasía heroica no está muy de moda en la actualidad.

He visitado Marca en varias ocasiones con relatos e historias y un cuento ambientado en esa ambientación fue publicado en el Visiones 2004: Cerco y Caída de la Ciudad de Kurtion. No sé si los lectores de mi blog estarán interesados en oír hablar de Marca, pero si es así, quizás sus habitantes y sus historias vuelvan a aparecer por aquí. O quizás solo sea nostalgia.