22/6/16

La pila de libros

Creo que todos los lectores habituales tenemos una pila de libros pendientes de leer. Nuestra capacidad para conseguirlos es superior a nuestro tiempo para leerlos y se van acumulando hasta que les llega su turno. En mi casa es bastante fácil distinguir qué libros se han leído y cuáles no. Los primeros están en la estantería verticales, en su sitio; los segundos aguardan por los rincones en posición horizontal. Si alguna vez ves un libro en casa en dicha posición es que o bien está pendiente de lectura o bien se está leyendo. He aquí mi pila de libros pendientes:

Principalmente son de fantasía, ciencia ficción y bélicos que son tres de los géneros más habituales en mi biblioteca. También tengo bastantes libros de lingüística, pero esos los leo según los consigo y no pasan por la pila. Si parece que hay muchos de fantasía es por que tengo tendencia a coger los de ciencia ficción primero. A pesar de lo que pueda parecer, no soy un comprador compulsivo de libros. Cuando un libro me llama la atención, lo anoto en una lista de deseos y dejo que me lo regalen (soy bueno y le debo mi nombre a un santo).

El tamaño de la pila de libros pendientes tiene su origen en varias fuentes. Un buen número procede de una Hispacon donde te los regalaban al inscribirte y como en casa somos dos nos trajimos un buen montón de ellos. Algunos no estaban en nuestro radar y a la hora de elegir lectura se van quedando atrás. Otros tienen su origen en la AEFCT (los fabricantes y los visiones) y les pasa lo mismo que a los anteriores. Acabarán cayendo, pero van despacio. Algunos son restos de las SomCon, un encuentro que organizamos, donde regalamos un libro a los asistentes. Siempre compro alguno de más por si acaso y acaban en la biblioteca. El resto o bien son regalos o compras en una tienda malvada que hay en Valencia que tienen un fondo de ofertas del demonio. Es difícil que pase por ella sin llevarme algo, especialmente de la Segunda Guerra Mundial.

La pila se reduce más despacio ahora. Antes me llevaba libros en papel a los viajes, pero desde que la autoridad aérea ha descubierto la diferencia entre un lector de ebook y un móvil, leo más en el cacharrillo electrónico. La lectura en papel queda reducida, por tanto, a casa y eso hace que los libros pendientes desciendan más despacio.

Estas son las dos últimas salidas de la pila y son los libros que me estoy leyendo ahora (junto a La Ciudad de la Memoria de Santiago Álvarez que está en el lector de ebook). Ambos son bélicos (es Junio) y ambos me están gustando (por diferentes motivos).